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El Credo que Confundió al Mundo: El exterminio de la iglesia primitiva y lo que vino después.



Este libro responde a algunas preocupaciones que se prestaron a la confusión, y que injustamente pusieron en el patíbulo al cristianismo auténtico y a los practicantes de tan bendita doctrina heredada por el Nazareno. El cristianismo que confundió al mundo no es un enfoque caprichoso, es una clarificación bien fundada con rigor histórico que amplía el criterio analítico y objetivo.


Durante mucho tiempo, ciertos comunicadores e historiadores poco versados en investigación han confundido al lector con el tema del cristianismo, como si fuera un sinónimo que pudiera tener similitud con el catolicismo romano y sus ramificaciones, cuando en realidad son diametralmente opuestos en origen, filosofía y propósitos. Jean Cocteau, un poeta francés, dijo: "La verdad no debe confundirse con la opinión de la mayoría". Que muchos o la mayoría piensen algo, no lo convierte en verdad, y es muy oportuno aclarar esto, porque la verdad resurge de manera incontaminada cuando tiene su origen en Dios y solo sus apóstoles la imparten completamente inmaculada.



El escritor Joab Aguilera, acostumbrado a las artes visuales donde intervienen la creatividad y la inspiración, recoge datos de fuentes creíbles y los presenta de forma clara y concisa con ese toque de agudeza que amalgama ideas y las convierte en un texto de referencia, para distinguir ese cristianismo que no comulga con ideas represivas y que nunca fue impuesto ni impuesto con coerción. Y eso siempre merece una mención aparte.



El autor cuenta con el respaldo de tres décadas de ser un apologista de la verdad ante un público heterogéneo. El discernimiento empírico fortaleció las ideas y las afirmó con lo que ha vivido, oído, visto y comparte: lo que ha presenciado. Sus conocimientos no están reñidos con los científicos y racionales, porque el culto cristiano original era racional, como lo es ahora en su resurgimiento, cuyo medio de atracción y proselitismo es la persuasión.



Mi reconocimiento es para todos los que tienen el coraje de transmitir sus ideas y plasmarlas en un libro, porque el poeta Rubén Darío decía: "El libro es fuerza, es coraje, es poder, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor".


Licenciado en Historia y poeta, Dámaso Pelayo Soltero.







 
 
 

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